viernes 15 de agosto de 2008

Mi Sangre...

Hoy me levante temprano y vagué por la casa, sin querer me detuve frente al espejo y vi algo que no me gustó, claramente vi en mi rostro y mi cuerpo las marcas de las noches insomnes y los días de largas siestas, donde los sueños no llegan y las sensaciones se bloquean… mi rostro tiene una palidez mortífera y mi cuerpo claramente es distinto al que solía contornear por las calles sin ninguna preocupación… de mi buen gusto en el vestir, poco queda, mi closet se redujo solo a un pantalón deportivo manchado de cloro y un chaleco añejo, de zapatos mejor ni hablemos, mis queridas pantuflas, marcan un sentido deseo de dormir durante todo el día… y mi cabello, es una madeja de hilos enredados, que jamás anteriormente había estado tan descuidada como ahora, hace semanas que no lo peino después de lavarlo, solo lo dejo secar, no me importa como esté o como se verá una vez seco, solo me importa lavarlo y dejarlo tranquilo... creo que de mi, de la que era antes no queda mucho, mas bien todo aquello que me había esforzado en construir se derrumbó frente a mi nariz y yo impávida no hice absolutamente nada, el por qué no lo sé, pero creo que el miedo me paralizó, no es normal en mi dicha conducta pero siempre hay una primera vez para todo, incluso para echarse a morir…


La sangre es uno de los fluidos corporales presentes en mayor cantidad dentro de nuestro cuerpo, y que tiene distintos tipos de manifestaciones a lo largo de nuestra vida, por ejemplo es normal que al elevarse nuestra temperatura corporal, nuestras mejillas se sonrojen c
on el fin de enfriar por medio de osmosis la sangre de esta zona al estar en contacto con la temperatura del ambiente, o es también normal que cuando presentamos altos niveles de esfuerzo, la presión sanguínea aumente, aumentando así también el riesgo de producirse una hemorragia, etc. Es tan viseral y tan bizarro el gusto de muchos como yo por este tejido, es humano y animal, es carnal y profano como lo es divino y sacrosanto. Sin embargo debo hacerles una confesión, así como mi gusto por este líquido es grande, así también lo es mi asco por MI SANGRE, es algo que no puedo explicar, la sangre de otros no me es problema, pero la mía me provoca mucho asco, es algo incontenible, he buscado distintas maneras de darle solución pero es más difícil de lo que yo creía, llegué a pensar que el mayor contacto con ella, me sería de gran ayuda, sin embargo los resultados esperados no llegan y mi paciencia ya no alcanza a satisfacer mis deseos de control.
Bueno sin nada más que decir me despido dejando muchos besos y abrazos de tibio SoL sangriento y latiente.