sábado 10 de enero de 2009

La ciudad del viento, la sal y el humo...

Ese día, todos se levantaron muy temprano, y por ende los gritos en la casa se iniciaron al alumbrar el alba, todos de cabeza en lo suyo y Claudia muy anciosa, era la primera vez en mucho tiempo que saldría de la casa, para dejarse tocar por el aire enraresido y por el sol. Ella ya casi no recordaba el pueblo y esa era la ocación perfecta para poder salir sin ser interrogada profundamente por su madre. Ella era una mujer alta y esvelta, con apariencia enfermisa, pero su salud era infalible, además era ella quien llevaba la casa, lo que no le permitía dejase agobiar por nada, ella y su marido hacían la pareja perfecta y cada uno cumplía funciones especificas en relación a los niños, pero en el fortalecimiento de su amor, ambos caminaban juntos de la mano por los senderos de la vida.
Claudia después de obtener el permiso de su madre para acompañar a su padre el proximo amanecer, preparó tod0 para pasar un día perfecto en compañía de aquellos dos hombres a quienes amaba, su padre y su hermano, a quienes acompañaría a hacer sus rondas habituales y despué irian con ella a jugar a la playa. Ambos ya sabían a lo que se enfrentarían en la mañana, pero Claudia había idealizado tanto que no quisieron derrumbarle su ilución.
Ese día los tres instalados en el auto se despidieron del resto de la familia con un "nos vemos mas tarde", tal como lo hacían cada día, su padre se aprontó a encender el motor del auto y fue así como salieron de la propiedad dejando un humo negro tras de ellos, Claudia quien se había ubicado comodamente en el acientro trasero, miró aquella inmensa casa en la cual había vivido sus ultimos 10 años, por ello era el único hogar que había conocido, pero no recordaba haber visto así la casa. Desde ese momento supo que ese sería un día especial, conocería el mundo ya no desde los ojos de su madre, quien con esmero la había educado en casa en compañía de sus hermanos, sino desde sus propios ojos, ahora esa sería su verdad del pueblo, de su pueblo.

Continuara...

martes 6 de enero de 2009

La ciudad dell viento, la sal y el humo...

Habia una vez en una lejana tierra donde el mar se une con el cielo y donde las pieles de los hombres y mujeres están curtidas por el viento, la sal y el humo, hubo una vez una extraña familia, de nombres distintos y ropas raras, mujeres escandalosas y hombres bohemios, niños con aparatos ruidosos y jovenes traviesos, ellos eran el centro de la atencion en aquella ciudad perdida en el tiempo y en el espacio.
Solo sobrevivian los mas fuertes en esta ciudad, aca los hombres dejaban de ser niños para ser ancianos doblados como arboles sin que nada pudiese enderesarlos sin sacarles un grito del alma, las niñas del pueblo vivian sometidas al miedo de ser llevadas y apartadas de sus muñecas para pasar a jugar con bebes que a penas eran capases de cargar, muchas de ellas a penas sobrevivian al parto, o morian al poco tiempo ya no lograban sanarse totalmente de tal sufrimiento, aquel hombre que vestía siempre de lino blanco con zapatos de 2 colores y sombrero de ala ancha, era el doctor del pueblo, y era asistido por uno de sus hijos, de nombre Ivan, ellos eran quienes recorrian de punta a punta en su auto, el unico en millas a la redonda, todo el pueblo, controlando los embarazos de esas niñas y las espaldas de esos niños viejos.
Un día de verano la menos de las hijas de la familia, con solo 11 años y de nombre Claudia, les pidio ke la llevaran con ellos, ella queria ayudar y ademas quería que la llevaran a la playa, donde sabía que podría encontrar a otras niñas para poder jugar, asi fue como partieron en aquella travesia, ninguno imagino que ese sería el día en que sus vidas cambiarian y estarían ligados por siempre a ese pueblo de hombres grotescos y mujeres solas.


Comtinuara...